Hasta el momento, el saldo oficial señala la trágica pérdida de 41 vidas, además de 73 lesionados, entre los que hay 12 en estado crítico.
La magnitud de la tragedia ha conmocionado a la comunidad y desencadenado una intensa búsqueda de posibles sobrevivientes entre los restos de los trenes.
El incidente tuvo lugar en la noche del domingo en Adamuz, una localidad de la provincia de Córdoba.
Los informes preliminares indican que
los tres últimos vagones del tren de Iryo se salieron de las vías y fueron
colisionados por un tranvía de Renfe con dirección a Huelva. La colisión fue
tan violenta que los vagones quedaron completamente destrozados.
Desde las autoridades ferroviarias se ha señalado que el
accidente resulta particularmente extraño, dado que el tren de la línea Alvia
afectado tenía menos de cinco años en servicio y la vía ferroviaria había sido
sometida a una reciente renovación, con una inversión cercana a los 700
millones de dólares. Estas circunstancias aumentan las incógnitas sobre las
causas del siniestro.
El gobierno español ha declarado tres días de luto oficial
en señal de respeto y solidaridad con las víctimas y sus familiares. Mientras
tanto, las familias afectadas continúan buscando a sus seres queridos, y la
comunidad mantiene la esperanza de encontrar sobrevivientes entre los
escombros.
Este trágico evento ha generado una profunda consternación
social y ha puesto en cuestionamiento la seguridad y el mantenimiento de la
infraestructura ferroviaria en la región.
El gobierno declaró tres días de luto, mientras las familias
buscan a sus seres queridos y la comunidad enfrenta una profunda conmoción por
esta tragedia que también ha puesto en duda la seguridad del sistema
ferroviario en la región.
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